Mi Historia

1. Mis Primeros Años. Mis Primeras Pasiones.

Mi historia comienza el 13 de enero de 1957 en el barrio de Villa Crespo en Capital Federal, donde pasé mi infancia junto a mis padres, Esther Méndez y José Osvaldo Scioli, y mis dos hermanos. Crecí jugando a la pelota en la vereda rodeado de quienes hasta el día de hoy son mis amigos del barrio.

Realicé mis estudios primarios en el Colegio Ward de Ramos Mejía, donde hasta el día de hoy muchos me recuerdan como aquel chico que rompió la ventana de la oficina del director de un tiro al arco mal apuntado. Mis años de secundaria los viví en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini de la Universidad de Buenos Aires, y mi carrera terciaria la realicé en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), donde seguí estudios de Marketing.

Dicen que un hombre, en resumen, es el conjunto de todas sus pasiones. Y, en mi vida, el deporte es una de ellas y supe llevarla a su máximo nivel. Desde los primeros años de mi adolescencia, sentí una fuerte atracción por la motonáutica y entonces comencé a entrenar, me preparé, y en el año 1986 empecé a competir en carreras. A base de esfuerzo y de la disciplina que todo deportista debe tener para triunfar, fui escalando categorías hasta obtener el subcampeonato mundial de la clase 6 lts. del Offshore.

Fueron momentos de inmensa alegría y satisfacción, de ver que los imposibles pueden vencerse gracias al trabajo y la dedicación. Fueron años dorados donde además de la pasión, me acompañaron los resultados que fui obteniendo alrededor del mundo.

La vida es incierta y a veces puede jugarnos una mala pasada pero aprendí que lo importante es salir airosos y fortalecidos de los malos momentos que podamos vivir, aún cuando estos dejen secuelas de por vida. En 1989, mientras corría los 1.000 km del delta en el Río Paraná, sufrí un grave accidente que me provocó la pérdida de mi brazo derecho. Sufri, si pero nada me detuvo, porque a la pasión nada la detiene. Las ganas de seguir con mi carrera deportiva me llevaron a iniciar rápidamente un intenso tratamiento de rehabilitación y, gracias a la colocación de una prótesis, pude continuar compitiendo. Fue así que llegué a conquistar ocho campeonatos mundiales de motonáutica más en diferentes categorías.

Había cumplido mi sueño, me había caído y me había levantado y empezaba a sentir que todavía tenía mucho más para hacer.